DOMINGO SANGRIENTO
rachel
Cuando mi amigo Jason me empezó a comentar sobre su vida universitaria y los años en los que hizo su maestría comprendí el compromiso que se tiene en estas instancias del estudio. A Jason lo conocí en el trabajo, él es abogado penalista de profesión e hizo toda su carrera, incluyendo dos postgrados, en la ciudad de Belfast en Irlanda del Norte. Siempre compartíamos la hora de refrigerio, era una hora muy especial para mí ya que Jason era un profesor innato y siempre le gustaba comentarme sobre sus casos y todas las triquiñuelas de los abogados en las cortes y los folios y folios que deben de leer para cada caso que les toca defender. Yo por mi parte me sentía como un niño ya que de leyes no sabía nada y francamente podía ser sorprendido en cualquier momento. Afortunadamente Jason me fue instruyendo en cosas elementales respecto al derecho como materia y a los derechos mínimos que le asisten a cada persona.
Sin embargo la carrera de Jason no fue fácil. Su ingreso a la universidad no fue fácil pero después, semestre a semestre el asunto se fue poniendo tedioso. Las leyes había que tenerlas siempre presentes y a la par ir actualizándose con las innumerables modificaciones de ésta, las normas, los decretos y las resoluciones que iban siendo publicadas y que venían a sumarse a las ya existentes. La mente se convertía en un amasijo de directivas, era fácil perderse, pero Jason continuó remando y así llegó al año en que se graduó como abogado penalista. Sin embargo ya había tenido oportunidad de hacer sus prácticas en los últimos ciclos de la carrera, lo hizo en un conocido estudio de abogados de la ciudad, si bien es cierto dedicado a casos menores, pero iba ganando la fundamental experiencia para lo que le esperaba, que no era nada fácil. Ni bien se graduó, decidió aprovechar el impulso que llevaba para enfrentar dos años más de postgrado en derecho penal. El costo del curso de especialización fue alto pero valió la pena, paralelamente fue conociendo gente importante de la política del país y empezó a moldear un proyecto para tener su propio estudio de abogados. Transcurrieron dos años más y ya con un postgrado en su haber se fue en busca del segundo e hizo su maestría en derecho político. Fue en este punto en que se metió de lleno en la política y finalmente terminó brindando sus servicios en una de las investigaciones más quisquillosas de la historia de este país.
En efecto, la maestría en derecho político le significó, entre otras cosas, recrear casos de la política de ese país. Es así que tuvo que entrevistarse con varias figuras políticas y recoger sus impresiones y algunas declaraciones a la par de sus propias pesquisas. En buena cuenta lo que tenía que hacer con cada caso, era darle un giro a la estrategia de defensa del caso y obviamente sustentar esta en base a su orientación. Jason me cuenta que cuando menos se dio cuenta, ya estaba bien inmerso en la política de Irlanda del Norte, no como activista o estadista en ejercicio, sino como investigador. Además de esto fue estableciendo algunas relaciones con otros políticos y algunos magistrados que vieron en él bastante potencial. Fue así que terminó su maestría y, sin proponérselo, fue adentrándose en un peligroso terreno. Se trataba de las investigaciones del caso conocido como el Domingo Sangriento. Este hecho tiene sus antecedentes directos en la formación del IRA a principios del siglo XX. Este movimiento se separó en 1969 en dos frentes, uno más radical que otro. Fue la facción radical la que protagonizó el capítulo del Domingo Sangriento en 1972. Sucedió que en Irlanda del Norte se dio una medida conocida como el Intemment que consistía en encarcelar a todo sospechoso de pertenecer al IRA. Por esta medida muchos inocentes fueron encarcelados injustamente, principalmente católicos, ya que la zona donde se realizaron las encarcelaciones era mayoritariamente protestante, lo que llevó al IRA a convocar a una manifestación pacífica para protestar en contra de esta medida el domingo 30 de enero de 1972.
En efecto, la manifestación que congregó a 15 000 personas en la localidad de Londonderry había comenzado de forma pacífica, pero la tensión se podía respirar en el ambiente, los gritos e insultos arreciaban y los ánimos se fueron caldeando. El gobierno había enviado a un regimiento de paracaidistas, conocidos por su dureza, para controlar el evento, los cuales se encontraban parapetados tras barricadas. De pronto un grupo de manifestantes, distanciados del grupo principal, comenzó a lanzar piedras hacia la posición de los soldados, los cuales repelieron la acción con gas lacrimógeno y chorros de agua, pero de pronto empezaron a escucharse disparos y varios manifestantes empezaron a caer al suelo, se hizo la confusión. El grupo de soldados había abierto fuego contra el grueso de la manifestación. El resultado de la acción fueron 13 personas muertas y más de una treintena de heridos entre los cuales había hombres no armados y niños. Este acontecimiento no pasó desapercibido para la comunidad internacional y sus heridas fueron reabiertas por el famoso grupo irlandés de rock U2 a través de su canción Sunday Bloody Sunday en el año 1983 ganándose la censura del gobierno británico e incluso de la BBC, acción que, lejos de sepultarlos, los catapultó hacia la fama siendo en la actualidad uno de los grupos más famosos en la historia del rock.
Pero, volviendo a las historias que Jason se afanaba en comentarme en la hora de nuestro refrigerio, debo decir que ambos aún estamos intercambiando opiniones acerca del confuso incidente. Al parecer en las investigaciones que Jason realizó, encontró innumerables testigos que aseguran que los que encendieron la chispa de los incidentes del Domingo Sangriento, fueron un grupo reducido de personas que habían sido vistas merodeando la zona desde el día anterior a los acontecimientos y, lo que es más, estas personas no eran conocidas de la localidad. Jason teorizaba que estos revoltosos habían sido infiltrados por personas interesadas en desprestigiar al IRA y de paso causar estragos en el gobierno. Sus teorías no eran descabelladas y contaba con el testimonio de varios testigos del Domingo Sangriento.
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