ELIGIENDO A LA PAREJA CORRECTA

October 18th, 2007 by rachel

Otro interesantísimo estudio en los postgrados de medicina en Irlanda y al que tuve acceso gracias a mi hermana fue el de los factores somáticos que intervienen en el proceso de enamoramiento y a la hora de elegir la pareja. El tema estuvo a cargo de expositores llegados de Holanda y Alemania quienes traían teoría s bastante interesantes y que explicaban un poco “la ligereza” con la que los humanos elegimos a nuestras parejas. Al parecer se trata, más que de un sentimiento sublime, como se le ha tratado de vender desde hace siglos, de un llamado de la naturaleza en su afán por perpetuar la especie y poblar el planeta de los individuos más aptos para la vida en la misma. Es así que los estudios de años recientes validan una y otra vez mediante experimentos y observaciones en individuos de múltiples razas y condiciones socio económicas que lo que buscamos a la hora de elegir la pareja es su grado de adaptación a la naturaleza, para lo cual existe una especie de acervo en nuestra mente que nos impulsa a buscar ciertos tipos de características somáticas en el sexo opuesto.

 

            Por ejemplo en el caso de los hombres, éstos buscan que la mujer tenga caderas redondeadas y desechan a las que tengan caderas rectas, de ahí las llamadas curvas de la mujer. Esto no es simple morbo, pues está demostrado que esta característica femenina está relacionada directamente con su capacidad para llevar un embarazo saludable y un alumbramiento sin mayores complicaciones. Un hombre al buscar esta característica en la mujer lo que está haciendo en buena cuenta es buscar una buena madre para sus hijos. La otra gran característica que los hombres buscan en las mujeres es la prominencia de sus senos, en efecto, los senos de la mujer siempre han atraído y atraerán miradas masculinas por ser sinónimo de fertilidad y un buen indicador de que el tan importante período de lactancia durante los primeros meses de vida de la nueva criatura será atravesado sin complicaciones ni carencias. La naturaleza busca los mejores individuos para la supervivencia de la especie, misma razón por la que surgen abortos naturales de individuos que de nacer no le serían “útiles” a la naturaleza.

 

            Por su parte las mujeres a la hora de elegir pareja, buscan que el hombre tenga hombros anchos ya que esta característica es sinónimo de fuerza y poder, elementos indispensables para la cacería y la defensa de la tribu, siempre en términos de pensamiento de la naturaleza. Un individuo con hombros anchos podrá realizar mejor las actividades cotidianas. La segunda característica que busca la mujer en el hombre es la quijada amplia que está asociada a una fertilidad muy marcada, situación que la naturaleza busca casi obsesivamente ya que habrá mejores oportunidades de fecundación  si un individuo así copula con una mujer. Sin embargo, hay características que son buscadas a la vez tanto por el hombre como por la mujer. Ambos individuos buscan la mayor simetría posible en el rostro del individuo del sexo opuesto. Este rasgo también está asociado a un gran índice de fertilidad, algo que preocupa mucho a la madre naturaleza.

 

            Estas situaciones al parecer no encajarían en el modelo de la sociedad actual en que lo que se busca es el mayor poder económico, sin embargo esto también tiene su explicación y radica en el hecho que las condiciones de vida han cambiado, ya no se necesita la cacería o la lucha directa por la supervivencia en la naturaleza, sino que más opciones tienen los individuos que mayor dinero tienen, puesto que ahora la comida tiene un valor de venta. Al parecer esta es la razón por la que las mujeres desechan a los hombres fuertes a favor de los más pudientes económicamente. Ahora si está completo el rompecabezas, ¿no les parece?

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