LA ANSIEDAD, UN ENEMIGO SILENCIOSO Y BIEN CAMUFLADO POR LA NATURALEZA

October 26th, 2007 by rachel

Otro tema que me pareció rescatable dentro de las charlas médicas como parte del programa de postgrado en medicina de las universidades de Irlanda, fue el de la ansiedad. En efecto, se trató la ansiedad como un problema psicológico que afecta el comportamiento de las personas en varios aspectos de su rutina diaria y que en muchos casos acarrea una serie de enfermedades derivadas de estos cambios en el comportamiento pudiendo en casos extremos terminar con la muerte de la persona que la padece y que no tiene la educación suficiente en este ámbito.

 

            Una esfera sobre la que se hace manifiesta la ansiedad es sin duda, la nutrición. Quizá nosotros mismos seamos ansiosos y no lo sepamos o mejor dicho no damos cuenta de nuestros hábitos y creemos que no lo somos simplemente por el hecho de que el médico no nos lo ha dicho. Lo cierto es que la ansiedad puede llegar a afectarnos a casi todos en un momento u otro. Esta generalmente se empieza a gestar en nuestro entorno social externo y puede llegar a ser tan “lejano” como la política de estado de un país y sus derroteros económicos o tan cercanos como por ejemplo una enfermedad incurable de algún familiar de la casa. Es en esos instantes que la ansiedad empieza a viajar hacia nosotros y se introduce en nuestro ser a través de los sentidos, de la vista y del oído principalmente para luego irse poco a poco apoderándose de nuestra voluntad. El cuerpo, en un mecanismo de desfogue, trata de concentrarse en alguna actividad para así evitar el tremendo desgaste mental que supone un estado de stress prolongado. Si cayéramos en el estado de stress prolongado, sin temor a equivocarme podría decir que en poco más de un año estaríamos muertos ya que el stress, entre otras cosas, hace que el organismo produzca una hormona llamada cortisol y que cuya función principal es degradar nuestros músculos para luego convertirlos en azúcar y finalmente en grasa. Esta grasa se almacena en el cuerpo que interpreta el stress como la principal angustia del hombre desde sus inicios, el hambre. El almacenaje de grasa, al ser nuestro sistema de supervivencia, se convierte en prioridad para el organismo y paralelamente a esto nuestra masa muscular disminuye conduciéndonos a un peligroso estado de catabolismo tisular lo que trae como principal peligro la baja drástica del sistema inmunológico convirtiéndonos en presa fácil de cualquier enfermedad con sus respectivas complicaciones. Una persona promedio, por supuesto aguantaría este estado por poco más de un año, luego de lo cual es muy probable que desarrolle algún tipo de cáncer, quedando, de esta manera, sentenciado a muerte.

 

            Es así que la naturaleza, previniendo esta situación, busca que distraernos del stress promoviendo otro escenario, el de la ansiedad, mediante la cual nos hace comer desmedidamente, casi vorazmente toda clase de alimentos, siendo su hora preferida de acción la noche. Esto no es de extrañarse puesto que en el día estamos ocupados trabajando y en la noche generalmente nuestras actividades disminuyen, dejándonos desprotegidos. Un gran problema es que no somos conscientes de este proceso y, lo peor del caso, confundimos la sensación de hambre verdadera con otro problema, la deshidratación ya que, entre otras cosas, el hombre ha perdido la costumbre de consumir agua pura. Quizá la ansiedad haya sido tan igual en tiempos remotos como ahora, puesto que stress siempre ha habido y habrá, ya que es el motor de avance del hombre pero en tiempos antiguos la ansiedad hacía comer mucha fruta o carne, en otras palabras comida sana. El problema actual es que la ansiedad nos hace comer panes, chocolates, galletas, sodas, y toda una parafernalia de alimentos bien calificados como “comida basura” lo que a su vez hace que al final tengamos que comer más y más pues no estamos nutridos adecuadamente y el organismo sigue pidiendo nutrientes. Esto agrava más el problema y desemboca en diabetes u obesidad o ambas cosas. Como vemos es un tremendo problema de la sociedad actual y eso que no hemos tocado la esfera de la ansiedad que influye en nuestra horas de sueño, lo cual trataremos en un siguiente post.

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