MEDICINA VETERINARIA Y A LA VEZ LABOR SOCIAL

October 4th, 2007 by rachel

Uno de mis hermanos tomó camino muy distinto al de la familia y se convirtió en el primer médico de nuestro hogar. Pero no es un médico que podríamos llamar tradicional. El se inclinó por la medicina veterinaria y de una manera muy particular. Todo empezó cuando éramos niños y un buen día mi padre se presentó a casa con un cachorro perteneciente a la raza setter irlandés. Como todo niño, mi hermano fue inmediatamente capturado por el adorable cachorro que además había sido rescatado por mi padre cuando el pequeño deambulaba por la calle, se encontraba desorientado y según mi padre difícilmente iba a sobrevivir sólo. Así que se nos encargó la alta misión de hacernos con sus cuidados lo cual implicaba darle de comer a sus horas, asearlo todas las semanas, sacarlo a pasear y a que haga sus necesidades, llevarlo al veterinario y por supuesto mimarlo. Ahí fue que las responsabilidades se dividieron y yo me encargué única y exclusivamente de los mimos, pasando mi hermano a hacerse con las demás responsabilidades. Al cabo de los años me lo terminó agradeciendo y eligió la medicina veterinaria como su carrera. Los estudios los hizo en nuestro país pero su postgrado lo realizó en la misma Irlanda, cuna de origen del cachorro que nuestro padre nos obsequió.

 

            Mi hermano fue un alumno muy destacado en la universidad y, merced a esto, obtuvo una media beca para sus estudios en la ciudad de Cork. Nos cuenta que la organización de la educación en Irlanda está muy avanzada y cuenta con programas de internado tanto para los estudiantes universitarios como para los licenciados que están optando por un postgrado. En el caso de los primeros, las universidades cuentan con áreas especiales tanto interiores como exteriores a sus instalaciones donde el alumno goza de habitaciones dobles y el servicio de alimentación son incluidos en los costos totales de la carrera. En el caso de los alumnos de postgrado, como mi hermano, pueden optar también por esta decisión o en caso contrario esperar al último semestre para realizar su internado. Un hecho me llamó la atención y es que mi hermano me contó que durante todo el postgrado, cada alumno tiene cinco animales a su cargo, de preferencia que pertenezcan a distintas familias. En el caso de George, mi hermano, le tocó un perro de raza pastor belga, un perro de raza setter irlandés como el que tuvimos de chicos, un gato persa y una pareja de pericos. El trabajo consiste en atenderlos en todo lo que puedan necesitar, balancear su alimentación, llevar estricto control del cronograma de vacunas, darles medicinas y asistir en su reproducción. Al parecer las universidades tienen convenios con zoológicos no solo de Irlanda sino de varios países europeos.

 

            Todas estas responsabilidades conjuntamente con los estudios propiamente dichos tienen un sistema de créditos en la universidad mediante los cuales los alumnos logran las menciones honrosas al finalizar sus estudios. Es así que surgen las mejores oportunidades de trabajo dentro y fuera del país. No es difícil adivinar que el setter irlandés fue el que más créditos otorgó a George en su postgrado.

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