NO ES COMPLICADO ESTAR LLENOS DE ENERGÍA TODO EL DÍA

October 31st, 2007 by rachel

Mi hermana me sorprendió hace poco mientras almorzábamos luego de una agotadora jornada de gimnasio. Ella había participado en los congresos de medicina que se realizaban en una universidad ubicada en Irlanda dentro de los postgrados de esa carrera y, por tanto, poseía conocimientos que por lo general no son de uso común de la población y me atrevería a decir que en la comunidad médica tampoco, salvo en las especialidades en las que determinada terminología se usa. Por ejemplo, ¿Usted ha oído hablar alguna vez del glucógeno muscular? O ¿Sabe lo que el ATP de los músculos? Pues yo hasta hace poco tampoco sabía de que se trataba pero al enterarme me di cuenta de la importancia de estos términos y su aplicación a nuestras actividades diarias y, lo más interesante del caso, es que no es nada del otro mundo, que no le asuste la terminología porque son sólo arbitrarias y el proceso que quiero describir en este artículo es de muy fácil asimilación y le será de gran ayuda.

Para empezar debo decirles que el glucógeno no es otra cosa que la energía de reserva que el organismo almacena en los músculos y el hígado principalmente. Como sabemos, desde la escuela, el cuerpo humano obtiene su energía a través de los carbohidratos presentes en la dieta, bien, pues el glucógeno no es otra cosa que carbohidratos de reserva que se almacenan en las células musculares y en el hígado. Lo siguiente que hay que decir es que el organismo prefiere tomar su energía a partir de los nutrientes que se encuentren circulando en sangre y no hacer uso de su stock de reservas hasta que no sea estrictamente necesario. La siguiente pregunta sería ¿Cuándo es que el cuerpo echa mano de sus reservas de energía? Pues hace uso de ellas cuando se presenta una emergencia o una situación de stress repentina que requiere un aporte extra y rápido de energía. Como habíamos dicho, el organismo prefiere tomar los nutrientes circulantes en sangre para utilizarlos como energía, pues bien, de todos los nutrientes el preferido es el carbohidrato que al entrar en la sangre toma la forma de glucosa. De aquí la importancia de una alimentación adecuada de la que tanto se habla como medida de prevención de enfermedades, pero me gustaría enfocarme en el aspecto más práctico, el que podemos conseguir con la manipulación del proceso de almacenamiento de glucógeno. Sólo una cosa más antes de pasar a mi enfoque, la glucosa que circula por la sangre pasa a llamarse glucógeno al ingresar a la célula muscular para su almacenaje.

Como decía al comenzar este artículo, estaba almorzando luego de una agotadora jornada en el gimnasio, el instructor no tuvo piedad y me hizo entrenar a toda máquina por casi una hora, luego de lo cual hice media hora de bicicleta estacionaria. Mientras preparaba mi plato repleto de arroz y guiso, además de un consomé de pollo, mi hermana muy tranquila se servía una dosis de una proteína en polvo de esas que venden en las tiendas de suplementos deportivos, la mezclo en un vaso de agua y se la bebió acompañándola con dos plátanos y una naranja. Yo la miré con sorpresa y le pregunté si es que iba a almorzar junto conmigo a lo que ella me sorprendió que acababa de finalizar su almuerzo. O entendí mal o esa pequeña combinación iba a ser su almuerzo. Qué cara me habrá visto poner que se apresuró a explicarme lo que yacía detrás de su maniobra. Me dijo que acabamos de pasar por un entrenamiento intenso, mismo que nuestro organismo interpretó como una situación de stress repentina haciendo uso de la mayor parte de sus reservas de glucógeno por lo que una excelente idea era reponer ese déficit lo más pronto posible. En efecto, ni bien terminar la repentina situación de stress, se abre una ventana de aproximadamente una hora en la que el cuerpo esta ávido de recibir carbohidratos simples como el de la fruta para poder asimilarlos rápidamente y reponer el glucógeno que acaba de utilizar.

Mi hermana completó la información diciendo que si esa ventana de oportunidad se pasa, la reposición del glucógeno será más lenta y por tanto no estaremos con la energía al tope durante varias horas del día. Además es bueno precisar que esta “descarga” de glucógeno también ocurre muy temprano en la mañana pues venimos de siete u ocho horas de no probar alimentos, por lo cual es aconsejable comer los carbohidratos simples en el desayuno y disminuirlos durante el día. De esta forma no subiremos de peso y estaremos con energía durante todo el día.

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